Soñando sobre sueños

Por: Yonofuí Nosé


  Tal vez fue un viernes, quizás fue a media tarde,  se podría decir que a lo mejor corría el mes más hermoso del año más numeroso, que era en alguna parte del distrito universal del espiral eterno de fuego, aire, tierra y agua. Éramos, siempre quizás,  no más de veinticinco personas, es posible que nos identifiquen como que algunos éramos viejos, otros adultos, otros niños; que unos éramos hombres y otras mujeres. Es muy posible que esa reunión haya sido muy bien a nuestro orgullo y sentimiento, y, acaso,  a otros que no estaban presentes le haya sido a su pesar, aunque no sé muy bien si pudieron, estos últimos, interceptar la señal  inmaterial en donde trasmitimos sin antenas y sin tecnología en esa tarde, palabras – y es por esto que digo  que a aquellas algunas personas  les fue a su pesar- de libertad, de ideas, de expresión, de informaciones, de las complicidades de algunos o varios, o, bueno, muchísimos sueños. También, aire de diferencias, preciosas diferencias, para debatir mejor, para crecer mejor, para aprender, respetar,  entender y conocer.
  La transmisión de los ricos contenidos, obviando la instantaneidad de nosotros los presentes, se realiza y se realizará, creo, en diferido, es decir, las subjetividades que se empaparon con las voces que se expresaron, en  las oratorias, en los comentarios y preguntas, son agentes multiplicadores; transmitirán en sus diferentes experiencias, los nutrientes del pensamiento y de los sueños que son  las ideas, esas pequeñas imágenes de algo que aún no es, pero… podría ser…
  A lo mejor, algunos, quizás los de más edad, pensaban que se puede hacer algo desde dentro, en las profundidades de obstruidas y ya secas venas de un cuerpo agonizante; otros a lo mejor creen aún en “El Príncipe”, en  los beneficios de la toma del Poder, en el proletariado organizado en plataforma rígida y verticalísima como único sujeto social de transformación; y otros, más humildes, menos ambiciosos y más compañeros: Todo el poder a  los soviets.
Un cambio a través de movimientos sociales de distinta índole y origen, que luchan y resisten desde abajo, con lo suyo y los suyos, por lo suyo; que al ir saliendo del huevo donde fueron tomando la vida empiezan a caminar, juntan experiencia,  conocen otros movimientos, con otras realidades, otras luchas, otros abajos, otras pertenencias,  muchas diferencias e identidades y la misma resistencia; y así, aprendiendo a respetarse los unos a los otros y los otros a los unos, genuina e ingeniosamente se unen, con mucha lucha y creación; y en esa unión conocen otros movimientos y se entrelazan, se comprenden, se emocionan, se globalizan, se fortalecen, construyen el Poder y un día… un día ¡‘lo agarran’ al otro Poder!, así, de arrebato al poderoso, ese de arriba que los oprimía,  ¡y lo parten al otro Poder!, lo resquebrajan  y lo reparten en porciones iguales a cada uno de los que luchan, resisten y crean; como cuando en un principio, cuando nacimos de la tierra que pisamos, del agua que tomamos, del aire que respiramos y del fuego que no nos deja morir de frío y nos da su luz.
  Pero no todo era diferencias, discernimientos, también se compartía… de algo éramos y somos cómplices… de un  gran sueño, que contiene muchos sueños, soñados en muchos tiempos, por incontables personas, en distintos espacios y contextos.
 ¿Qué es lo maravilloso del compartir un sueño?
 Será su grandeza…un sueño heterogéneo,  ¿su simpleza?
  Sueño formado por muchos sueños,  similares en mucho pero que no dejan de diferir 
los unos de los  otros; sin embargo, tienen más en común de lo que se diferencian…
por que son sueños… y los sueños son soñados….
soñados por personas… como ella…como él…como vos… como yo…
Y las personas son iguales, en sus diferencias…
Aquí está, eso es... Eso… el tratarse como  iguales, el verse como iguales y unirse como iguales sin dejar de lado las diferencias  que los identifican, es lo que se debe compartir en los sueños de cambio, en aquella tarde, es éstas tardes, en las de mañana tardes que vienen y no llegan.
Romper las diferencias sociales, romper lo que hace que las personas parezcan desiguales,  romper las equidades desiguales. Y para esto es necesario, quebrar las estructuras sociales creando nuevas formas, y al sumergir de sus grietas trasformar la cultura...
¡Trin! ¡trin! ¡trin! ¡trin!
Uh! Este aparato de mierrrda que me sobresalta y el sol de la mañana interrumpen mis pensamientos, mi descanso, mi sueño… Bueno… ¡mejor!,  es mejor soñar con la tinta presta y los ojos bien abiertos, porque no se hace soñando, sino que se sueña haciendo.

                                    Desde algún momento y  sitio del espacio de aquí  hacia acá y allá.




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